Suores

Era un dinosaurio, te lo digo en serio. ¿¡¡Qué dices!!!?, ¿un dinosaurio? Lo habrás pasado mal, estás sudando. Sí, menuda pesadilla, mira, tengo la camiseta chorreando. Ella pone la mano sobre su hombro y en el acto su cara medio dormida se transforma en un gesto de repulsión profunda. Bah, ¡qué asquito! Anda y págate una ducha, yo voy preparando el desayuno.

Y ¿tú?, ¿soñaste algo hoy? Sí, siempre sueño, pero raras veces me acuerdo. Hoy me acuerdo mucho, pero mucho, de lo que soñé. Ella se calla mientras restriega el tomate en el pan. Sigue dándole vueltas a su sueño, intentando no olvidar y recordar cada detalle de las imágenes que la acompañaron durante la noche. Bueno, ¿entonces?, pregunta él curioso ante el silencio poco habitual en su mujer. Entonces, ¿qué?. Pues que qué has soñado hoy.

No gran cosa, un baño en el mar, estaba muy relajada, un azul transparente. ¿Y nada más? No, nada más, ¿por qué preguntas tanto? Pues no sé, creo que en el sueño habría alguna persona más,¿no?,  o ¿estabas tú sola? ¿Cómo sabes que en mi sueño había otra persona? ¿La había o no? Sí, claro. ¿Era un hombre? Sí, lo era, ¿cómo lo sabes?Antes de responder él coge aire, aprieta bien el cuchillo de la mantequilla e infla la vena enervada de la frente.

Antes de que sonara el despertador, una hora antes, me despertaste con tus jadeos y con tus movimientos eróticos festivos. ¿Cómo? Sí, lo que oyes, estabas retozando como una yegua en celo, y en un momento en concreto soltaste un nombre masculino. Bueno, ¿y qué?, ¿qué esperas de mí con esa cara de buzón de correos? Al menos pide disculpas por acostarte con otro, ¿no? ¿Pero qué majaderías dices? Ella deja el pan sobre el plato y pone los brazos en jarras. Él sigue rígido sin poder soltar el cuchillo. Sí, ¡admite que  estabas echando un polvo con un tal Juan!, seguro que cuando decías Juan te referías uno de tus ex, admite que te lo has pasado bomba con otro y en nuestra propia cama mientras yo tenía una pesadilla con dinosaurios.

Ella se levanta y se lleva el plato a la cocina, no puede creer lo que le está pasando. No quiero empezar el día así. ¡Hostia!, con lo bien que lo pasé en el sueño y con el buen ánimo que me había levantado y ahora éste viene a joderlo. Mientras recoge la cafetera llega él todo ofuscado, tira las tazas en el fregadero. y la coge por el brazo para obligarla a mirarle a los ojos.Entonces, fue eso, eso ha sido tu sueño, ¡te has acostado con un cualquiera!

Ella se suelta, levanta la cabeza. Pues sí, si eso es lo que querías saber ya lo sabes, ha sido un polvo espectacular, supino y sobreesdrújulo con otro tío al que ni conocía, y ¿sabes?, me ha encantado, y ojalá pudiese dominar mi inconsciente y controlar así mis sueños, estaría todas las noches en la cama abierta de piernas. Ella se va al baño, no le molaría nada estar en la cama con desconocidos, lo sabe de sobra, sabe que en los años de matrimonio que llevan juntos han aprendido lo que les gusta y da placer, pero ha sido a base de trabajo diario, de querer disfrutar ambos, sabe de sobra que un polvo con  cualquiera como cuando estaba soltera solía dejarla a dos velas porque el cualquiera tendía el 90% de las veces a ir a lo suyo.

Él la sigue hasta el baño y la mira a través del espejo con cara de dolor.Ojalá el dinosaurio hubiese acabado conmigo. Ella se mete en la ducha. No caerá esa breva.

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Coto da Lagoa

Galicia 2014

Allí soy feliz y aquí también, pero cuando regreso por allí una sensación salvaje de libertad vuelve a mi ser. Como una vez alguien me dijo, la infancia que tuviste hoy sería un privilegio. No lo niego, aquellos cinco años siguen intactos en mi cabeza, como si todo hubiese ocurrido ayer mismo. Y es que hoy en día con tanto cachivache, con esos móviles modernos con los que se supone estamos más conectados, más informados, y con esa vida apresurada que parece que el día se nos queda corto,  los niños no tienen un espacio para aprender, ni correr, ni se ensuciarse en el barro, ni trepar, ni rodar, ni cuidar de animales, ni descubrir plantas, insectos, la vida. La vida hoy parece reducida a una continua pantalla táctil en la que nuestros contactos están en línea siempre, paparruchas modernas que nos alejan más a unos y a los otros.

Por eso cuando vuelvo a este lugar, a estas ruinas, me estremezco y torno a ser una niña de 2 años que camina monte arriba al Coto da Lagoa detrás de un cochinillo. Porque todos los vecinos saben que la aquí presente no subió esos kilómetros en faldas de su madre ni montada en la mula, no señor, yo con mis dos añitos y pensando que era un juego subí divertida andando detrás de un cochinillo hasta el nuevo cuartel civil de aviación, mi nuevo hogar, donde mi padre había sido designado vigilante.

Lo más cómico del asunto es que ese cuartel nunca funcionó, pero mientras mi progenitor tuviese allí arriba su puesto nosotros viviríamos entre esos muros. Fueron cinco años de juegos con animales, de caminos y carreras solitarias por el monte, de risas y lloros aislados pero tan plenos que al ver de nuevo estas vistas y respirar el aire me emociono, mi infancia duerme aquí.

El otro día, sin ir más lejos, subí con otros amigos a pasear y nos encontramos con un grupo senderista. Un tal Juan, un chico del Club Montaña de Ferrol, estaba junto al depósito del agua explicándole al resto, por donde se veía Coruña, por donde San Andrés de Teixido, la historia, la piedra que pisaban, granito, y los metros a los que estaban. También les aclaraba lo del cuartel que nunca tuvo uso, aunque yo no sería la misma persona sin esos años en la Lagoa.

Si miro atrás me quedo con el día aquel en el que un cerdo se encaprichó y vino detrás mía arremetiendo, y yo corría como alma que lleva el diablo pegando saltos y gritos, y detrás del cerdo el perro ladrando, intentando ayudar a la enana de la casa. Tres bichos haciendo una tira cómica que mi madre nunca olvidaría del ataque de risa que le dio al vernos en aquella situación

O ese otro día, cerca de las navidades, en el que había que preparar el pavo. Y claro para poner jugosa la carne teníamos que emborrachar al pavo, y el pavo tomó coñac para ponerse en su punto y yo que compartía tanto con esos animalillos me dediqué a imitar al pavo y le di unos cuantos buches a la botella y acabé como el pavo, dándole vueltas al sentido de la vida.

Son pequeñas  grandes cosas que me ocurrieron entre los dos y los siete años, que me regalaron una niñez de verdad, allá arriba, en el Coto da Lagoa, olores, ruidos, sabores que ninguna pantalla podrá regalarle nunca a los niños de hoy.

 

(Real o invención, todo entra; gracias, Carmen de Ferrol)

Ser un fresco

Galicia 2014

Van dos semanas de lluvia, las ráfagas de viento respetan los ratos que él está en la calle, o eso piensa, consuelos varios, de tontos algunos. El sol se fue a dormir la mona dejando el gris de patriarca. Las botas de agua lo miran sumisas, las oye suplicar, “No, hoy no nos saques que nos ahogamos” Pobrecillas, no les queda “ná”.

No hablo del paraguas porque desde hace un año no tiene, la última vez se le doblaron las varillas con la fuerza del soplo supino de las ciclogénesis acechantes, ya no compró otro, no le gustan los chinos, se aburre y se marea en ellos tanto como en el chino del Ikea. Además no lo necesita, simplemente entra el supermercado, en la librería o en el bar, toma lo que tenga que tomar  y al salir si llueve pilla uno de los paraguas que hay en la entrada del establecimiento, uno del montón que los otros clientes dejan confiados esperando recogerlos a la salida, eso podría llamarse robo, pero él no lo considera así, para robo el de Rato. Después, ya fuera, se aleja unos metros del negocio y espera desde lejos ver salir a esa persona a la que ha dejado sin paraguas. A él le encanta, es como un juego, una sorpresa, una lotería barata, el único pasatiempo de un jubilado aburrido. Reconoce a los dueños por las caras de mala leche con las que suelen salir. Algunas veces los oye refunfuñar, “Me cago en la madre que parió al que me ha robado el paraguas”, “Y ahora me pondré como una sopa”, “Tendrá la gente cara”…

Pero hoy por primera vez se arrepintió, la persona que vio salir con cara de pocos amigos se acercó a él y con tono de enfado dijo, “Abuelo, acércame a casa anda, que algún sinverguënza me ha mangado el paraguas”

Dedicado al “simpático hijo de puta” que hoy me dejó sin paraguas al salir del supermercado, nunca mis bragas estuvieron tan mojadas.

Alicante y Rusia con amor

Ni en un islote del mundo ni en una isla del sipote, estoy hasta el coño de leer palabras vacías, preciosas, pero vacías, carentes de fondo e historia. Que no, que hacer figuras estilísticas sabe hasta mi madre con eso de “el cinco por el culo te la hinco”. Quiero leer cosas que me dejen tan pillada, impactada, que no pueda describirlo con palabras, ni si quiera con figuras “estratoestilísticas” de esas. Por  ejemplo la siguiente:

Luis es el novio de una amiga de juventud, es cariñoso, casi extranjero, es decir, catalán, inseguro, el pasado nos pesa a todos, pero tan, tan, tan sí mismo que se nota que lo que ves ES y sin más. Pues Luis me explica cosas maravillosamente salpicadas de positivismo, que Alicante es así, que Alicante es asá. No entiende la moda de faldas-coño y droga a las 5 de la tarde, pero es lo que hay, es lo que la alcaldesa ha querido vender.

Dentro de su verborrea y fuera de su yo descubro que tiene una relación de odio-admiración con el sitio, puedes hacer deporte al aire libre, hay buen clima, también puedes echarte a la droga, hay buen horario (gracias alcaldesa de los cojones).

Rusia, la mafia, acampa a sus anchas, hay trata, de blancas, de negras, del este, del este de nuevo. Los Club de alterne se ven a la luz del día, las chicas de la calle ponen la carne en el asador, los chicos del día (europeos occidentales) ponen el resto. Asco que dais, chicos del Occidente, muchas no pasan de los 15.

Luego paseas por el centro de Alicante, son tres calles, con terrazas y árboles, todo precioso.Me informan que esa parte de la ciudad es de los “ricos”, que por eso es más bonita, hay más policía y está más cuidada. Además,  ¿ves aquella montaña? Pues están poniendo unos productos químicos para que no llueva en todo el año y poder construir y que los rusos-alemanes-noruegos vengan a vivir entre comillas.

Después me ofrecen un paseo por una playa idílica. Un cojón idílica, es sólo cemento con edificios solitarios, okupas del mundo esta es vuestra oportunidad. Medio Alicante está vacío, “The Walking Death” es un cinco estrellas a su lado.

Mientras me explican los “tejemanejes” de la mafia alicantina me cuestiono cómo es posible que tanto abuso de la mujer, del dinero público y de lo demás no sea castigado, ¿cuánto tiene que esperar ALICANTE para ser Alicante? Rusia es nuestro fin.

Dedicado a esos alicantinos que se muerden la lengua, y a ese catalán medio gallego, Xavi.Y a esa enana que a mí me parece gigante.