Ao galego…

He cambiado de opinión muchas veces, hay gente que piensa que por ello soy una chaquetera que no tiene criterio ninguno, pero en realidad es que una va viviendo, escuchando, experimentando y al final la perspectiva se modifica. Incluso hay veces que sigo dudando y no soy capaz de defender aférrimamente una postura porque no estoy segura de que sea al cien por cien “la” opción.Así que a día de hoy hay muy pocos temas en los que acabe afirmando algo a raja tabla, es más, se pueden contar con los dedos, ya no discuto ni pierdo óxigeno en según qué situaciones.
Una de esas cuestiones que amparo con la boca bien abierta es el tema de los idiomas, y no me refiero al inglés, francés o alemán, me refiero al gallego, al euskera y al catalán. Esos tres idiomas son parte de nuestra riqueza cultural y me siento muy, muy orgullosa de poder hablar uno de ellos (una pena que en el Mordor de 37.000 habitantes casi siempre se dirijan a mí  en español). Y no es que el español sea menos, que es mi lengua materna y bien agradecida que le estoy, es que el gallego me parece tan, tan bonito, cantarín y entrañable que me da pena venir habiendo estudiado un año antes para que luego la cosa se quede en un a medias. Menos mal que por los alrededores sí hay gente que fala ese gallego que tanto me gusta, y si puede ser con geada y seseo más. Sé que alguno estará sonriendo y pensando, ¡lo que hay que escuchar!, porque yo antes tampoco pensaba así, ya sabéis, una chaquetera pringada.
Y este pequeño texto que no cuenta nada realemente y lo cuenta todo  se lo dedico al gallego,a Mordor (Villagarcía), a una tal Loli  y a la ría de Arousa que tanto me ha dado:
“As 8.30 da noite, acaba de entrar unha borrasca de vento e choiva, vina chegar desde o salón, a cristalera chea de auga. En realidade aquí a isto non lle chaman borrasca, é mal tempo, porque comparando coas ciclogénesis do ano pasado isto é gloria. Pénsome o de saír a correr, saio, charcos. Hai gaivotas pululando, o mar coa súa ondada acompáñame, hai outros tolos como eu, baixo a chuvia súase mellor. As barcas balancéanse nunha beira revolta.Hoxe non piso merdas de can nin dos seus donos, grazas auga por facelas desaparecer. Ao chegar a Carril diviso unha Cortegada fermosa, illa rodeada dunha marea alta que a engulle, laureles que petan o meu nariz. Paso obligatorio polo porto. Uns pescadores da pié queto, barba e engurras do tempo, míranme de esguello, creen que o meu cu forma parte da beleza do lugar, algún me saúda, xa nos coñecemos. Á volta respiro con máis ganas, aumento a velocidade. Nos bares do paseo , na Esmorga, na Ola e no Café do Alma, sitios privilexiados polas vistas, a xente toma café á calor do lume, miran pola cristaleira e pensan nos perturbados eses que corren con borrasca. A Compostela case baleira. Sigo ata máis aló, Vilaxoán, a chuvía aumenta, o vento sopra máis forte, entón sorrío e pregúntome soreprendida ¿quen me ía a dicir que podería aguantar tanto?”
“Las 8.30 de la noche, acaba de entrar una borrasca de viento y lluvia, la vi llegar desde el salón, la cristalera llena de agua. En realidad aquí a esto no le llaman borrasca, es mal tiempo, porque comparando con las ciclogénesis del año pasado esto es gloria. Me pienso lo de salir a correr, salgo, charcos. Hay gaviotas pululando, el mar con su oleaje me acompaña, hoy otros locos como yo, bajo la lluvia se suda mejor. Las barcas se balancean en una orilla revuelta. Hoy no piso mierdas de perro ni de sus dueños, gracias agua por hacerlas desaparecer. Al llegar a Carril diviso una Cortegada hermosa,   isla rodeada de una marea alta que la engulle, laureles que petan mi nariz. Paso obligatorio por el puerto. Unos pescadores de a pie quieto, barba y arrugas del tiempo, me miran de reojo, creen que mi culo forma parte de la belleza del lugar, alguno me saluda, ya nos conocemos. A la vuelta respiro con más ganas, aumento la velocidad. En los bares del paseo , en A esmorga, en La Ola y en El Café del Alma, sitios privilegiados por las vistas, la gente toma café al calor del fuego, miran por la cristalera y piensan en los perturbados esos que corren con borrasca. La Compostela casi vacía. Sigo hasta más allá, Vilaxoán, la lluvía aumenta, el viento sopla más fuerte, entonces sonrío y me pregunto soreprendida ¿quién me iba a decir que podría aguantar tanto?”

 

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2 comentarios en “Ao galego…

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